Profesora Angélica
Flores
Estar
comprometida con el cambio social y político del estado, me ha llevado a una
constante reflexión en cuanto a mi praxis pedagógica, frente a los factores
existentes de una realidad educativa que podemos palpar a diario. A través de
la escuela, a través del estudiante y a través del docente.
Frente
a esta realidad educativa, es importante destacar que por medio de aportes,
discusiones y análisis de todos los actores del proceso educativo, involucrados
en la revisión curricular arrojo una muestra importante de realizar cambios en
el campo educativo, dejando atrás la educación tradicional y dando paso a la
innovación y articulación de la mano con los cambios históricos y
sociopolíticos del país, permitiéndonos así apropiarnos de las realidades
existentes en cada espacio educativo para así poder garantizar en igualdad de
condiciones el acceso a una educación integral así como reza en nuestra
constitución de la república bolivariana de Venezuela, en sus artículos 102 y
103, ya que la educación debe ser integral y de calidad porque es un derecho
humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria.
Es aquí donde me apropio de los postulados
educativos de simón Rodríguez y del maestro Luis Beltrán prieto Figueroa y de
su fiel seguidora quien los llevaba como bandera, nuestra gran maestra
venezolana Belén San Juan, donde se concibe a la educación más humana e
integral, demostrando que la enseñanza debe ser activa y participativa,
preparando a cada niño y cada niña para la vida desde los saberes cotidianos,
valorizando el trabajo con un profundo sentimiento patriótico.
Luego de investigar a la gran gama de
autores y maestros venezolanos que han aportado sus experiencias, sus sentires
y postura frente a la educación venezolana me atrevo a decir que me siento muy afín
y relacionada con la postura de nuestra maestra Belén San Juan (1917) (lecturas tomadas del ideario pedagógico venezolano.
Efraín Subero - colección vigilia - Ministerio de Educación. Caracas 1970).
Donde me identifico y creo que es la real metodología que debemos como docentes aplicar y desarrollar en nuestra educación venezolana lo cual expresa lo siguiente:
Donde me identifico y creo que es la real metodología que debemos como docentes aplicar y desarrollar en nuestra educación venezolana lo cual expresa lo siguiente:
“La educación integral es un método pedagógico para
desarrollar la totalidad de la personalidad de los y las estudiantes y
comprende: la naturaleza del ser vivo, el ambiente natural, el modelo
económico, humano y social a que se aspira como pueblo, como ciudadano y
ciudadana, como país, como sociedad mundial. De allí que la
educación integral concibe al estudiante como el centro y objeto del hecho pedagógico. Belén
San Juan consideraba como fundamentales la solidaridad, el trabajo, la
cooperación, el respeto mutuo, la cortesía,
la justicia, la democracia, la paz, la amistad en la que el binomio dialéctico
familia y escuela se conjuga para lograrlos. Tal como lo expresaba la maestra,
se trata de aprender aprendiendo y aprender haciendo.
“los
valores no son meros recetarios de cocinas o fórmulas químicas, sino que de tanto
ejecutarlos, practicarlos todos en comunidad forman parte del
comportamiento diario…”
De lo antes expuesto se muestra y se
evidencia que este método permite el desarrollo en su totalidad de la
personalidad del estudiante y del maestro. Donde el educador de corazón tiene el papel principal de despertar conciencias
y hacer del educando un hombre de visión con propósito, bajo la responsabilidad
de asumir compromisos en el tiempo actual.
Para nadie es un secreto que nuestra amada
Venezuela está viviendo grandes cambios, cambios que la educación no está
excepta de ser transformada, y es allí donde parte mi título de la ponencia:
“el maestro de corazón es la morada feliz de los niños”, creo y considero que la transformación parte primeramente en el
corazón de cada docente, porque de allí,
si yo como docente puedo transformar mi realidad, se y poder ayudar a
transformar las realidades de otros quienes están a mi alrededor y es desde las
ganas de cambiar, de tener disposición con amor se lograra tener cambios
radicales en nuestra educación venezolana, desde el respeto desde el amor se
logran obtener grandes batallas. Me
siento orgullosa porque se de muchos
compañeros y compañeras que realizan a diario un trabajo de hormiguita y se también que ya han despertado muchos colegas y han decidido
desde su aula y fuera de ella,
transformar esa realidad latente de cada uno de sus estudiantes apropiándose
de las situaciones para juntos familia y escuela encontrar la solución a la
gamas de problemas que a diario se vive.
Y por qué digo que el maestro es la morada
feliz de los niños, por qué todos los días al llegar al salón recibo abrazos
llenos de amor, besos cargados de emoción y un maestra te amo, eso es el regalo
más grande que un docente recibe al saber que su trabajo lo está cumpliendo y
muy bien y ese pedacito de cielo que regalas que es el salón para los niños ha sido
pintado de muchos colores que le alegran cada mañana para que el día siguiente
regrese con más amor que ayer eso es lo máximo para mí, doy gracias a dios que
soy docente con pasión desde el corazón.
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