lunes, 3 de abril de 2017

EL MAESTRO DE CORAZÓN ES LA MORADA FELIZ DE LOS NIÑOS

Profesora Angélica Flores

    Estar comprometida con el cambio social y político del estado, me ha llevado a una constante reflexión en cuanto a mi praxis pedagógica, frente a los factores existentes de una realidad educativa que podemos palpar a diario. A través de la escuela, a través del estudiante y a través del docente.

     Frente a esta realidad educativa, es importante destacar que por medio de aportes, discusiones y análisis de todos los actores del proceso educativo, involucrados en la revisión curricular arrojo una muestra importante de realizar cambios en el campo educativo, dejando atrás la educación tradicional y dando paso a la innovación y articulación de la mano con los cambios históricos y sociopolíticos del país, permitiéndonos así apropiarnos de las realidades existentes en cada espacio educativo para así poder garantizar en igualdad de condiciones el acceso a una educación integral así como reza en nuestra constitución de la república bolivariana de Venezuela, en sus artículos 102 y 103, ya que la educación debe ser integral y de calidad porque es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria.

     Es aquí donde me apropio de los postulados educativos de simón Rodríguez y del maestro Luis Beltrán prieto Figueroa y de su fiel seguidora quien  los  llevaba como bandera, nuestra gran maestra venezolana Belén San Juan, donde se concibe a la educación más humana e integral, demostrando que la enseñanza debe ser activa y participativa, preparando a cada niño y cada niña para la vida desde los saberes cotidianos, valorizando el trabajo con un profundo sentimiento patriótico.

     Luego de investigar a la gran gama de autores y maestros venezolanos que han aportado sus experiencias, sus sentires y postura frente a la educación venezolana me atrevo a decir que me siento muy afín y relacionada con la     postura de nuestra maestra Belén San Juan (1917) (lecturas tomadas del ideario pedagógico venezolano. Efraín Subero - colección vigilia - Ministerio de Educación. Caracas 1970).
Donde me identifico y creo que es la real metodología que debemos como docentes aplicar y  desarrollar en nuestra educación venezolana  lo cual expresa  lo  siguiente:

La educación integral es un método pedagógico para desarrollar la totalidad de la personalidad de los y las estudiantes y comprende: la naturaleza del ser vivo, el ambiente natural, el modelo económico, humano y social  a  que  se  aspira como pueblo, como ciudadano y ciudadana, como país, como sociedad mundial. De allí  que  la  educación  integral  concibe al estudiante como  el centro y objeto del hecho pedagógico. Belén San Juan consideraba como fundamentales la solidaridad, el trabajo, la cooperación, el respeto mutuo, la cortesía, la justicia, la democracia, la paz, la amistad en la que el binomio dialéctico familia y escuela se conjuga para lograrlos. Tal como lo expresaba la maestra, se trata de aprender aprendiendo y aprender haciendo.
“los valores no son meros recetarios de cocinas o fórmulas químicas, sino que de tanto ejecutarlos, practicarlos todos en comunidad forman parte del comportamiento diario…”

     De lo antes expuesto se muestra y se evidencia que este método permite el desarrollo en su totalidad de la personalidad del estudiante y del maestro. Donde el educador de corazón  tiene el papel principal de despertar conciencias y hacer del educando un hombre de visión con propósito, bajo la responsabilidad de asumir compromisos en el tiempo actual.
     Para nadie es un secreto que nuestra amada Venezuela está viviendo grandes cambios, cambios que la educación no está excepta de ser transformada, y es allí donde parte mi título de la  ponencia: “el maestro de corazón es la morada feliz de los niños”, creo y considero que la transformación parte primeramente en el corazón de  cada docente, porque de allí, si yo como docente puedo transformar mi realidad, se y poder ayudar a transformar las realidades de otros quienes están a mi alrededor y es desde las ganas de cambiar, de tener disposición con amor se lograra tener cambios radicales en nuestra educación venezolana, desde el respeto desde el amor se logran obtener grandes batallas.  Me siento orgullosa porque  se de muchos compañeros y compañeras que realizan a diario un trabajo de hormiguita y se también  que ya han despertado muchos colegas y han decidido desde su aula y fuera de ella,  transformar esa realidad latente de cada uno de sus estudiantes apropiándose de las situaciones para juntos familia y escuela encontrar la solución a la gamas de problemas que a diario se vive.

     Y por qué digo que el maestro es la morada feliz de los niños, por qué todos los días al llegar al salón recibo abrazos llenos de amor, besos cargados de emoción y un maestra te amo, eso es el regalo más grande que un docente recibe al saber que su trabajo lo está cumpliendo y muy bien y  ese pedacito de cielo que regalas  que es el salón para los niños ha sido pintado de muchos colores que le alegran cada mañana para que el día siguiente regrese con más amor que ayer eso es lo máximo para mí, doy gracias a dios que soy docente con pasión desde el corazón.

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